Sabe a hiel esta página que leo con los dedos
ciegos del alma, cobres lentos
a las constelaciones abiertos,
palidezco y la piel enmudece,
ante atrocidades que huelen mal
destruyen las entrañas, nublan el cerebro
hipotálamos que no responden
que han sido destruidos
sin posibilidad de estar ilesos
sensaciones tétricas, intactas
que hoy son réplicas.
Hay que ahogar estos recuerdos en las aguas del olvido,
el alma y el espíritu yacen, patente es el fin
juntos, en sinfonías fúnebres
los órganos adoptan figuras geométricas
el espíritu y alma perecen, perciben el fin
con melodías estrambóticas que distorsionan los nervios.
Nos extraviamos, perdidos en el silencio
las pupilas marchitas, viejas desde siempre,
la oscuridad de las pesadillas, absorben
los huesos crujen, simulando color,
la niebla se ensancha en grises momentos
las paredes que se derriban,
los remotos territorios en inmensos precipicios.
desquicia este ambiente,
siento infelicidad y vacío.
Ruth López
ciegos del alma, cobres lentos
a las constelaciones abiertos,
palidezco y la piel enmudece,
ante atrocidades que huelen maldestruyen las entrañas, nublan el cerebro
hipotálamos que no responden
que han sido destruidos
sin posibilidad de estar ilesos
sensaciones tétricas, intactas
que hoy son réplicas.
Hay que ahogar estos recuerdos en las aguas del olvido,
el alma y el espíritu yacen, patente es el fin
juntos, en sinfonías fúnebres
los órganos adoptan figuras geométricas
el espíritu y alma perecen, perciben el fin
con melodías estrambóticas que distorsionan los nervios.
Nos extraviamos, perdidos en el silencio
las pupilas marchitas, viejas desde siempre,
la oscuridad de las pesadillas, absorben
los huesos crujen, simulando color,
la niebla se ensancha en grises momentos
las paredes que se derriban,
los remotos territorios en inmensos precipicios.
desquicia este ambiente,
siento infelicidad y vacío.
Ruth López
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